Cómo conservar el café, ¿se debe meter el café a la nevera?



Soy un amante del café, lo reconozco; y según no pocos también un “friki” al respecto. Quizá por eso me sangren los oídos cuando escucho a una persona decir que su café molido lo guarda en el frigorífico junto al cocido montañés de la comida del otro día y el queso cabrales que está preparado para el atracón nocturno. Pues bueno, el café no debe meterse a la nevera, por mucho que algunos fabricantes lo pongan en el paquete. Me explico.

En el frigorífico se guardan alimentos de todo tipo, y que por regla general son olorosos; pues resulta que el café es un grano muy poroso (más aún molido), por lo que absorbe sustancias exteriores con gran facilidad. Así pues, si no queréis que el café os sepa a cabrales, no lo pongáis en la nevera.

Por otra parte uno de los peligros de meter el café en la nevera es la humedad, la porosidad puede hacer que fácilmente broten hongos dentro del paquete; y a no ser que el plan sea tomar un capuccino tras una tortilla de champiñones no creo que combine, ¿no?. Hay marcas de café que en sus paquetes recomiendan este método de conservación; huid de ellas.

El café también puede degradarse fácilmente expuesto a temperaturas altas, así pues mantened el paquete alejado de los focos de calor (calefacción, vitrocerámica, etc.).  De ahí que sea importante que no esté guardado en un mueblecito sobre la encimera, pues los vapores de la cocina le podrán afectar seriamente.

Entonces..¿cómo conservamos el café? Pues sencillo, preferiblemente en grano, moliendo sólo lo necesario para un par de días; y sea en grano o molido en un recipiente hermético en un lugar donde tenga sombra y una temperatura no muy elevada. Es decir, en una lata hermética en el armario. Pongo énfasis en lo del recipiente hermético, ya que el contacto directo del café molido con el oxígeno del aire puede provocar oxidación y degradación; así que si tenéis la posibilidad de empaquetar al vacío mejor que mejor.

Por cierto, si bien en este artículo trato de orientaros sobre la conservación del café, no menos cierto es que dependiendo del producto que empleéis también tendréis que tener cuidado con el molino. Y es que si empleáis cafés naturales no tendréis problema alguno, pero si recurrir a cafés con torrefacto podréis encontraros con que la caramelización del grano puede acabar dañando el filo de las cuchillas. Y claro, no es plan, ¿verdad? Pues comprad siempre café natural 100% en grano y conservarlo con los cuidados que os indicaba más arriba. Una buena y placentera taza de café bien lo merece.

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